Tras superar su mejor participación histórica, Chile tenía una oportunidad única en Sídney 2000. Ante el seleccionado de Estados Unidos, los nacionales se jugarían el tercer puesto y, por tanto, la posibilidad de regresar al país con la presea de bronce.

El Estadio de Fútbol de Sídney albergó el compromiso y vio como Nelson Acosta dispuso del mismo once de la semifinal ante Camerún, con Nelson Tapia en el arco; Cristian Álvarez, Pablo Contreras, Pedro Reyes y Rafael Olarra en defensa; Rodrigo Tello, Claudio Maldonado, Patricio Ormazábal y David Pizarro en la zona de volantes; Iván Zamorano y Reinaldo Navia en ofensiva.

En una ajustada primera etapa, donde ninguno de los dos equipos supo sacar ventaja, recién en la segunda fracción Chile comenzó a desnivelar el encuentro a su favor vía balonazos largos de Pizarro hacia el recién ingresado Sebastián González.

En uno de estos envíos, el delantero fue infraccionado dentro del área. El juez no dudó en pitar el penal, que Zamorano transformó en gol para La Roja. El 1-0 le dio tranquilidad a los nacionales, que aprovecharon la desesperación rival para atacar con contragolpes.

A los 84’, una brillante jugada colectiva en el medio entre Maldonado y el ingresado desde el banco Rodrigo Núñez le permitió al capitán de Chile anotar por segunda vez.

Con su sexto gol personal en el torneo, Zamorano ratificó su condición de máximo anotador de Sídney 2000.

Sin más novedades, el pitazo del juez sentenció el partido a favor de La Roja por 2-0 ante Estados Unidos. De esa manera, Chile culminó una campaña histórica con un 66,6% de rendimiento, que lo hizo acreedor de su primera medalla de bronce en unos Juegos Olímpicos.

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