Un 28 de septiembre de 1932 nació Víctor Lidio Jara Martínez, hijo de Manuel y Amanda, inquilinos de La Quiriquina, a doce kilómetros de Chillán Viejo.

A nueve décadas de su nacimiento, la figura y el legado de Víctor Jara se ha agigantado desde el arte, la creación y la defensa de la memoria, la justicia y los derechos humanos. Su mensaje como cantautor, su inquieta visión musical, su dedicada y vanguardista labor en el teatro y su profunda humanidad han dejado huella en millones de personas en Chile y en el mundo.

Con esa gran misión es que la Fundación Víctor Jara organiza la sexta edición del Festival Arte y Memoria (FAM 2022), dedicada a homenajearlo con el talento, la pasión y el compromiso de más de cincuenta artistas que nos acompañarán hasta este domingo 2 de octubre en el Sitio de Memoria Estadio Víctor Jara,

La jornada de este miércoles 28 de septiembre será especial. Desde las 20 horas se presenta el tributo «Viaje a la memoria» en que se contará su vida y obra a partir del imaginario de los trenes y sus estaciones. La propuesta dirigida por Pato Pimienta incluirá a los destacados músicos Ángela Acuña, Ismael Oddó, Evelyn Cornejo, Nano Stern, Daniel Millaleo, Colectivo Mákina  Dos y el Coro Ciudadano.

También conoceremos a la persona que este año recibirá el reconocimiento Arte y Memoria Joan Jara, distinción que otorga el directorio de la Fundación Víctor Jara a quienes se han destacado en la cultura, la memoria y los derechos humanos. Para cerrar, Illapu presentará un show especialmente preparado para el festejo.

El Festival Arte y Memoria continúa en los próximos días con las presentaciones de destacados artistas nacionales y extranjeros. La programación y entradas están disponibles en el sitio web www.famvictorjara.cl

La vida y legado de Víctor Jara

Víctor Lidio Jara Martínez nació en Ñuble el 28 de septiembre de 1932, hijo de un inquilino, Manuel Jara, y de una cantante popular, Amanda Martínez.

Vivió gran parte de su infancia en Estación Central, entre la población Los Nogales y el Liceo Ruiz Tagle, donde estudió. Víctor estuvo dos años en el Seminario: él siempre recordaba la rigurosidad en los estudios, la disciplina monacal, los rituales, la teatralidad de la misa y su primer encuentro con el canto gregoriano. Cuando dejó el seminario, fue llamado al Servicio Militar.

Al salir vivió una época de grandes cambios: se unió al coro universitario y participó en producciones del teatro Municipal; vio a Joan Turner  -quien años después se convertiría en su esposa- bailar en el papel de la Mujer de Rojo; en 1956 ingresó a la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile y en 1958 se integró al conjunto Cuncumén.

Víctor Jara fue un reconocido director de teatro. Su trabajo con el autor Alejandro Sieveking dio origen a obras que hoy son clásicos de la dramaturgia chilena: “Parecido a la felicidad”, “Ánimas de día claro” y “La remolienda”.

Su febril actividad artística no queda ahí. Entre 1957 y 1962 participó en el conjunto Cuncumén, mientras que entre 1966 y 1969 fue director artístico del conjunto Quilapayún. También colaboró con Inti-Illimani y fue número estable de la emblemática Peña de los Parra.

Sus composiciones como solista rescatan el folclor y reivindican a la clase popular. En 1969 obtuvo el triunfo en el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena con «Plegaria a un labrador» interpretada junto a Quilapayún, certamen realizado en el entonces estadio Chile.

El último disco que editó fue “Canto por travesura” (1973), recopilación de cantos folclóricos donde retomó su labor como investigador. Luego de su muerte, sus canciones han sido recuperadas en innumerables recopilaciones y reediciones, con versiones de intérpretes en distintos idiomas.

Tras el golpe de Estado, Víctor Jara fue llevado desde la Universidad Técnica del Estado, actual USACH, al ex estadio Chile, convertido en centro de detención ilegal y tortura. Ahí escribió su poema “Somos cinco mil”. Fue la última vez que lo vieron con vida. Su viuda e hijas viajaron a Inglaterra para vivir un largo exilio, en el que Joan se convirtió en una activista incondicional por los Derechos Humanos.

A 49 años del asesinato de Víctor Jara, aún no existe justicia para él y los otros prisioneros que fueron asesinados en el ex estadio Chile, entre ellos Littré Quiroga. Aunque los responsables -intelectuales y materiales- de los crímenes del estadio Chile están identificados y tienen una sentencia condenatoria en primera instancia, todos siguen en libertad.

El camino de la recuperación

La Fundación Víctor Jara se formalizó en octubre de 1993 con el objetivo de mantener la memoria de Víctor, relevando su legado e influencia en nuestra sociedad. Uno de los principales focos ha sido el trabajo de recuperación del Sitio de Memoria Estadio Víctor Jara.

Esta labor ha ido rindiendo frutos y hoy se trabaja con las autoridades para materializar un acuerdo de traspaso a la fundación. “Estamos enfrentados a una posibilidad cierta de que podamos ocupar este espacio en un proyecto que la Fundación ha desarrollado por muchos años, un proyecto de Memoria, un proyecto de Cultura y de Arte. Un Sitio de Memoria, ocupando este espacio en toda su extensión y sobre todo sabiendo que puede y debe ser reconocido como un Sitio de Memoria para estas generaciones y también para las futuras generaciones”, explica el director ejecutivo Cristián Galaz.

Los principales ejes del proyecto de recuperación del Sitio de Memoria Estadio Víctor Jara son:

  • Un Centro de Cultura y Arte Popular que promueva al Estadio Víctor Jara como un espacio cultural abierto y orientado a la cultura popular.
  • Una Escuela de Formación Artística orientada a niños, niñas, niñes y adolescentes, que potencie los talentos y capacidades artísticas.
  • Un Área de Educación que trabaje desde las orientaciones de la Pedagogía de la Memoria, para abordar los crímenes de Estado y sus consecuencias.
  • Un Archivo Oral y Centro de Documentación que recoja los testimonios de ex prisioneros y prisioneras políticas.
  • Un Museo de Sitio que señale los principales lugares utilizados por agentes represivos mientras el Estadio funcionó como centro de detención, tortura y ejecución.
  • Un Área de Deporte Comunitario que promueva prácticas deportivas orientadas a fortalecer la identidad y sentido de pertenencia, especialmente entre niños, niñas, niñes y jóvenes.
  • Si quieres ser parte de esta campaña por la Recuperación del Estadio Víctor Jara envíanos un correo electrónico: informaciones@fundacionvictorjara.org