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Quienes vivieron en Chile durante las décadas de los ’70 y ’80 podrán recordar con cariño y nostalgia el icónico programa televisivo de Los Titanes del Ring. Fue el primer gran intento de dar a conocer la Lucha Libre a gran escala en el país. El “Cachacascán”, (castellanización de la expresión anglosajona “Catch-as-catch-can”) como se le llamaba en esa época, era una disciplina totalmente desconocida para la gran mayoría del país, y cuando los pintorescos luchadores hicieron su aparición a través de las pantallas de Televisión Nacional de Chile (TVN), se convirtieron de inmediato en una sensación. Era conversación obligada entre los jóvenes tras ver del show del fin de semana comentar qué les había parecido el encuentro entre Míster Chile y Cavernario, las bufonadas de Rómulo Jerez, el aire de misterio que rodeaba a Akio Yoshihara, las sucias artimañas de Inca Toro, la figura imponente de La Momia y el despliegue atlético de “El Centauro Chileno” Jimmy Garrido.





Entre los Titanes que hicieron su aparición en las pantallas de TVN, destacaba un misterioso enmascarado, de quien se contaban toda clase de hazañas y leyendas. Maestro de artes marciales, técnico de lucha adelantadísimo para su época, y entrenado por un aún más misterioso maestro japonés, era respetado y temido por sus colegas tras bastidores. Este luchador respondía al nombre de Black Demon. Fue responsable de entrenar a muchos; sin embargo, la gran mayoría de ellos cayó en el olvido, o en tragedia. De hecho, el incidente más triste de la Escuela de Black Demon fue cuando varios de sus alumnos murieron en un accidente aéreo. Años más tarde, el gran maestro también iría al encuentro con sus estudiantes. ¿Fue este el fin del legado del titán?





De los pocos discípulos que aún subsisten, hay uno que destaca por su técnica, agilidad, rapidez, resistencia física y desplante sobre el ring. Al igual que su maestro, es responsable de entrenar a varios luchadores chilenos contemporáneos, y su labor docente no ha cesado. Siguiendo los pasos de su mentor, su rostro es también un misterio para la audiencia. Más no necesita mostrar su verdadera identidad para dejar boquiabierto al público cada vez que sale a luchar. Lo llaman el “Último Catch”, porque es uno de los pocos luchadores chilenos con vida que aún domina el antiguo estilo de Lucha Libre, el estilo del “Catch-as-catch-can”, el del combate real, no coreografiado. Su nombre no se olvida fácilmente: Atemista.





Desde muy joven, cerca de los diez años de edad, Atemista ingresó a la legendaria Black Demon Classics, nombre de la academia de su mentor, y durante muchos años entrenó arduamente aprendiendo nuevas técnicas, y en particular, el estilo “pistolero”, es decir, esa modalidad de Lucha Libre en que legítimamente puedes lastimar a tu oponente bajo voluntad propia. Venía Demon de una época en que la disciplina aún no tomaba su estatus ficticio, y eso lo transmitió a su pupilo. Ya de adulto, Atemista, bajo distintos nombres, se dedicó a incursionar en distintas agrupaciones de Lucha Libre. En aquellos años, hacía mucho que los Titanes del Ring habían desaparecido del mapa, y muchos aspirantes a luchadores se lanzaron a la tarea de continuar su legado fundando nuevas promociones. Así sería hasta la muerte de su mentor, la cual lo dejaría sumido en depresión. No obstante, quiso el destino que siguiese luchando, y fue un antiguo compañero de escuela, Skullbreaker, quien lo llamó para trabajar y enseñar en Revolución Lucha Libre (RLL). Allí estuvo varios años combatiendo y enseñando a nuevos talentos, además de ganar títulos como el Campeonato Regional de RLL.


Después de su salida de RLL el 2012, Atemista ingresó como instructor a una nueva compañía, LEGIÓN. Parecía un proyecto imposible, puesto que ninguno de sus alumnos tenía experiencia alguna luchando, su financiamiento era muy escaso, y tenía una enorme cantidad de detractores. Sin embargo, la perseverancia, sumada a la ayuda de la Providencia, quiso que el 17 de agosto del 2013 LEGIÓN presentase su primer show. Poco a poco la promoción fue creciendo, y ha ganado nuevos alumnos, además de numerosos seguidores. El enfoque de esta agrupación es netamente lucha técnica y aérea (aunque hay notables excepciones de vez en cuando), además de ser un espectáculo orientado al público familiar. Actualmente Atemista sigue desempeñando sus labores como docente, además de ser dirigente, ingeniero, estratega y pieza fundamental en el funcionamiento de LEGIÓN.





Si desean conocer más de este gran luchador, pueden encontrarlo en la Academia de LEGIÓN funcionando en el gimnasio Wushu en Gran Avenida 4270 a pasos del Metro San Miguel. La Escuela tiene sus puertas abiertas a todo el mundo, y prácticamente no hay fin de semana en que no se entrene. La filosofía de Atemista es que cualquiera puede llegar a ser un excelente luchador si se propone a sí mismo entrenar constantemente, procura mejorar sus falencias y se pone de pie si llega a caerse. Además, les inculca a sus pupilos el respetarse unos a otros, no competir por cosas sin importancia, llevar una vida sana, abstenerse de los vicios y excesos, y mantener el profesionalismo a la hora de subir al ring. Cuando no está entrenando, es porque él y sus alumnos están dando el 101% de sí mismos en los shows de LEGIÓN. Decían que la vieja escuela había muerto; más esta pequeña promoción ha demostrado que sigue más viva que nunca.






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